Dermocosmética natural
A menudo, lo que se
refleja en la piel depende de algo que tiene su origen en otra parte del cuerpo. Por esto, al tratar al individuo en su
conjunto de psique y soma, resulta especialmente interesante observar los desequilibrios o disfunciones que se manifiestan a nivel epidérmico.
Esto se entiende fácilmente si se considera la piel por lo que es: un órgano fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo y el más extenso; encargándose, con hígado, riñones e intestino, de
eliminar toxinas. También la piel es nuestra
envoltura física, por lo cual cumple dos importantísimas misiones: la de relacionarnos con el mundo y la de protegernos de sus agresiones.
Fisiológicamente, psicológicamente y energéticamente, la piel nos separa y nos
pone en contacto con el entorno. Así que
saber leer correctamente lo que nuestra
piel nos va enseñando, respetar sus exigencias y acompañarlas a lo largo de todo
tipo de cambio que ocurra en nuestra vida (físico, emocional, ambiental,
climático, etc.) sea quizás
el primer paso para conocernos mejor.