Sesiones y tratamientos individuales
La
primera visita consiste en una entrevista en profundidad, en la cual se recoge un
completo historial de salud. Esto comprende también informaciones sobre el estilo de
vida, hábitos alimenticios, estado emocional, primera infancia, condiciones de salud
recurrentes en la familia, etc. Parte de este primer encuentro se dedica también a la
escucha craneosacral. En esta primera visita se decide el
plan de tratamiento más
apropiado, que puede comprender un programa de nutrición personalizado, terapia
craneosacral, remedios naturopáticos y terapia floral.
Una sesión de terapia craneosacral normalmente dura alrededor de unos 45-50 min.
La persona que la recibe se encuentra estirada en la camilla, vestida con ropa cómoda,
mientras el terapeuta la va tratando por medio de toques ligeros de sus manos sobre
varias partes del cuerpo, según necesidad. Durante la sesión, a menudo se puede
experimentar un profundo estado de relajación, cambios de temperatura, leves
hormigueos u otras sensaciones. Una vez terminada la sesión, el cuerpo sigue
procesando durante un tiempo variable los cambios que se han ido activando
durante
el tratamiento.
Sesiones con bebés y niños
Normalmente, las
sesiones de terapia craneosacral con bebés y niños duran un
tiempo más reducido que las de los adultos (alrededor de los 30 min. en función de
la edad) y siempre
se realizan en presencia de la madre, el padre o algún familiar.
Es bastante común, sobre todo en caso de recién nacidos y niños muy pequeños,
incluir activamente a la madre en la sesión, siendo central este enlace para el sistema
corporal y energético del bebé.
Periodicidad
Cada individuo, cuando acude a la consulta, llega con unas disfunciones concretas,
por ello el tratamiento se deberá personalizar. La frecuencia de los encuentros varía
por lo tanto en función del plan de tratamiento programado. La recuperación podrá
ser más lenta o rápida dependiendo de la edad, la morfología o el estado emocional.
En los tratamientos de naturopatía, los encuentros suelen sucederse con una frecuencia
de 3 a 6 semanas.
En los tratamientos de craneosacral, sobre todo si no se ha utilizado nunca este tipo
de terapia, normalmente se aconseja realizar un cierto número de sesiones con una
frecuencia que inicialmente suele ser semanal, y luego irse espaciando según la
evolución de cada individuo. Más adelante, la continuidad en el tratamiento (por ejemplo,
cada dos meses) nos ayudará a mantenernos sanos y vitales.